viernes, 29 de noviembre de 2013

Un salón adaptado a tus necesidades


¿Cómo hacer que un salón crezca según tus necesidades? 
Transfórmalo sin grandes cambios, con las claves de estos siete especialistas.

Un sofá para toda la familia

Es la pieza más importante del salón y ha de responder a un estilo de vida. ¿Lo quieres para tumbarte, ver la tele o disfrutar con los amigos? Existe un sofá para cada uso.
En pareja. ¿El sofa ideal? Uno de dos plazas, con reposapiés y chaise longue independiente para tumbarse. Una solución inteligente que ocupa menos espacio que dos sofás pequeños en “L”.

Para una familia de cuatro. Acompañando a un sofá de tres plazas, dos silloncitos o pufs, fáciles de desplazar y que sirvan para conversar tranquilamente en familia.
Con amigos. Si hay espacio, no lo dudes: un sofá de tres plazas, otro de dos en “L”y un sillón de apoyo te dará mucho juego. Dos sofás enfrentados necesitan más metros y es menos flexible.

Elige sofás con tapicerías lavables y resistentes.

Los más cómodos y adaptables: soy partidaria de sofás de líneas redondeadas, salpicados de cojines para sentirse recogido. Los respaldos y los asientos no han de ser bajos para poder levantarse y sentarse cómodamente. Si buscas un sofá firme, elígelo con muelles embolsados y si lo quieres más confortable, piensa en los rellenos de plumas. ¡Son inigualables!

Detalles: menos es más

En el lugar de la casa donde se acumulan más piezas pequeñas y más diversas (libros, revistas, mandos de la tele, lámparas, cajas, complementos…), es básico mantener el orden.

Un sitio para cada cosa: reserva un lugar para cada pieza y harás que el salón parezca más grande y despejado. Pequeñas librerías, mesas con doble estante para las revistas, cajas para los mandos y los móviles. Además de mantener el orden, los moverás y recogerás con facilidad.

Complementos decorativos. Practica el menos es más. ¿Mi lista de básicos para el salón? Un plaid sobre el sofá, un par de libros que te gusten en la mesa de centro y un jarrón de cristal, combinado con un grupo de piezas (dos o tres velas, piezas de plata…) que forme una minicolección.


El detalle final. Un ramo de flores frescas o unas macetas con plantas. Te servirán para dar vida al salón y destacar distintos rincones.

Mejor elegir detalles grandes que muchos pequeños.

Si es posible, soy partidaria de tener una mesa en el salón. Siempre es una ayuda, ya sea como comedor o para ordenar papeles como mini despacho.

De menos a más espacio. Mesas adosadas a la pared (como una consola) y extensibles si el salón es muy pequeño, mesas redondas con cuatro sillas si la planta es alargada y estrecha, y una mesa grande y rectangulares cuando los metros dan de sí.

Zonifica. Por pequeño que sea el comedor, destácalo con una alfombra. Las sillas son la pieza que más marca visualmente y define el estilo del comedor. Busca diseños que te gusten, de líneas sencillas, para que sean ligeras y fáciles de trasladar.


Un espacio donde hacerlo todo

Un salón que se transforma en lo que tú quieras. ¿En sala de juegos? ¿En un comedor para un cumpleaños? ¿En sala de cine? ¿Y por qué no en las tres cosas a la vez?
Elige muebles multiuso, doblemente útiles. Son piezas comodín que, además, ahorran y multiplican el espacio.
Para jugar, piensa en dos mesitas auxiliares que juntas son perfectas.

Si quieres que el salón se convierta en una sala de cine, me gustan especialmente las extensiones del sofá con chaise longue y las que tienen una mesita para el café o para poner el ordenador y proyectar la película. Y también, los pufs que sirven de reposapiés y que pueden transformarse en una cama improvisada.

Maximiza tu salón con piezas flexibles pero también apoyando en las paredes todos los muebles para dejar despejado un espacio central en el que puedas moverte cómodamente.


Muebles con truco y trampa

¿Por qué no tener a mano piezas móviles que puedan cambiar de lugar y de funciones? 
Apilables. Mesitas nido que se despliegan en 2 o en 3, sillas apilables que se guardan en el lugar de una... ideas muy útiles cuando tienes invitados.

Con ruedas. Carritos, mesas de centro y hasta ligeras estanterías. Para que los muevas con rapidez y puedas cambiar el salón.

De quita y pon. Los pufs proporcionan asientos extra. Elígelos de doble función: como asiento o reposapiés y para guardar cosas. Utiliza decorativos biombos para separar ambientes a tu gusto.


Haz que brille el sol

La luz natural es la que más favorece nuestros biorritmos (en realidad regula los momentos de sueño y de vigilia natural) pero no siempre es posible tenerla. Si tu salón tiene poca luz natural, busca una luz artificial lo más cercana a la luz del sol y potencia la luminosidad del salón con muebles y paredes claros.

Luces cambiantes. Asegúrate de tener una iluminación perimetral 
que rodee todo el espacio y le dé amplitud. Yo suelo aprovechar el falso techo para ocultar las tiras de luz. Luego puedes poner una lámpara en el comedor e iluminar el resto con lamparitas de sobremesa. Ayudan a crear diferentes ambientes en el salón y dan una luz cálida suave, perfecta para el anochecer.

Bombillas. Mis preferidas son las Led de luz cálida. Son un poco más caras que las blancas, pero su luz es mucho más agradable y la inversión se compensa con su rendimiento y bajo consumo.

Destaca con la luz los objetos que te gusten, libros, cuadros...

Un salón ideal también para los niños

Separa. Ellos solo necesitan espacio para jugar así que deja una pequeña zona diáfana con una alfombra que delimite el espacio, una mesita, una silla baja...

Ordena. Coloca un mueble de almacenaje (un baúl, una cesta, una caja) que permita guardar los juguetes cuando los niños no estén. El objetivo es que el salón no sea una permanente sala infantil.

Disfruta. Los niños deben poder estar en el salón a sus anchas, así que compra una funda para el sofá que sea fácil de lavar y disfruta con ellos. Piensa que la casa también cambiará cuando ellos crezcan.

Sofás bajos, alfombras y grandes cojines conseguirán un salón más confortable, en el que los niños se sientan cómodos.


De dos en dos: el truco para acertar

Apuesta por las parejas y juega con las simetrías para organizar tu salón. Funcionan siempre porque aportan movimiento, amplitud visual y elegancia.

En la distribución. Utiliza como punto de partida un punto central, como la chimenea o la televisión, y a partir de ahí coloca elementos iguales en cada extremo, como estanterías o librerías. Enfrenta un par de sofás iguales, cara a cara
, y entre ellos sitúa un dúo de mesas de centro. También puedes dibujar simetrías jugando con un par de alfombras que conformen un plano cuadrado.

En la decoración. Empareja los pequeños complementos para crear armonía: un par de lámparas de techo, dos jarrones con flores idénticas o una composición de dos cuadros.

Atrévete con juegos de dos que no son evidentes, como un par de vitrinas pequeñas colocadas juntas en sustitución de una más grande. Las parejas y series dan sensación de orden.

Pon una alfombra a tus pies

No solo las alfombras de lana transmiten calidez. En un salón de tonos neutros o blancos quedan perfectas las de algas, las de tatami o las de yute trenzado, tan suave como la misma lana.

Medidas
. La alfombra debe ser proporcional al sofá y debe sobresalir 10 cm por cada extremo. Y en el comedor, la alfombra ha de superar solo de 50 a 80 cm el perímetro total de la mesa.

¿Dos o una? Coloca dos alfombras, únicamente cuando tu salón sea espacioso. Si no, empequeñecerás visualmente el salón.

El color. Soy partidaria de los tonos tostados y neutros porque aportan luz y mucha serenidad.

vía elmueble

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